LO QUE CREEMOS

 

Somos un grupo de personas ESPERANDO ANSIOSAMENTE el FUTURO

Estamos esperando la llegada de un nuevo cielo y una nueva tierra, los cuales Dios hará existir por medio de su poder transformador. Un día viene cuando Cristo regresará para establecer su reino de justicia y libertad. Él va a crear el hogar de justicia que su pueblo desea grandemente, disipando para siempre el pecado, a Satanás y la muerte. Con cuerpos renovados en una creación renovada viviremos como el pueblo de Dios en una relación ininterrumpida con Dios y unos con otros. Al centro de todo estará el único Dios, eternamente auto-existente como Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, el creador y sustentador de todo lo que existe. Su carácter es constante y sus propósitos son inmutables. Él será toda nuestra gloria. Esta será la vida como fue originalmente diseñada para ser vivida – vida en toda su plenitud gloriosa y satisfactoria.

Somos un grupo de personas FORMADAS DECISIVAMENTE en el PASADO

Desde antes de la fundación del mundo, Dios el Padre nos escogió y nos bendijo en su Hijo Jesús. Dependemos completamente de la vida, muerte y resurrección de Jesús, nuestro Rey y Redentor. Jesús es Dios hecho carne, quien comparte nuestra humanidad, habiendo nacido de María. Ella concibió por el poder del Espíritu Santo siendo ella una virgen. Como el Hijo de Dios, Jesús vino a dar a Dios a conocer. Como el Siervo de Dios, Jesús vino a deshacer la corrupción de la humanidad y la maldición divina sobre la creación ocasionada por el primer hombre, Adán. Jesús vino a liberarnos de nuestro devastador amor propio y a rescatarnos de las consecuencias de nuestra constante negación a amar a Dios y a otros. Jesús fue el cumplimiento de las promesas que Dios le hizo a Israel y realizó todo lo que Israel fue llamado a ser, pero que falló. Él nos dio una probada del mundo que ha de venir, llamando al pueblo de Dios a seguirle y a demostrar la bondad de su reinado por medio de sus vidas compartidas. Por el poder del Espíritu Santo, Jesús vivió la vida que Adán y el resto de la humanidad no pudo vivir. Jesús murió la muerte que Adán y el resto de la humanidad merecen morir. En la cruz él soportó y satisfizo la justa ira de Dios contra nuestra rebelión, pagando en su totalidad el castigo. Jesús se levantó físicamente de entre los muertos, probando la efectividad de su muerte. La resurrección es la promesa y el comienzo del mundo nuevo de Dios. Jesús después regresó a su Padre en el cielo, desde donde ahora él reina sobre toda la creación. Él mandó a su Espíritu para aplicar todo lo que él consiguió en la cruz. El Espíritu nos equipa a nosotros como el pueblo de Dios para vivir para Cristo y hablar de él para que otros se puedan someter a su reinado de gracia. De esta forma Jesús, en su soberanía, junta a su iglesia conforme él rescata a quienes el Padre le ha dado.

Somos un grupo de personas VIVIENDO GOZOSAMENTE en el PRESENTE

Dios ha dado su Espíritu y su palabra a su pueblo para equiparnos para servirle en el mundo y para traernos a su futuro. Dios Espíritu Santo es el dador de vida, quien convence de pecado, y el creador de la fe que salva. Él es quien abre nuestros ojos para ver la belleza de Cristo para que por medio del Espíritu nos rindamos voluntariamente ante su gracia irresistible. Él es quien nos da corazones nuevos para que vayamos a Cristo y confiemos en él. El Espíritu nos aparta para Cristo y nos hace más semejantes a él por medio de la palabra de Dios. El Espíritu Santo es el autor e intérprete de la Biblia, la cual es la palabra de Dios para este mundo sobre su Hijo, Jesucristo. La Biblia refleja el carácter y las circunstancias de la gente que la escribió, pero el Espíritu Santo dirigió el proceso entero. Entonces en la Biblia, Dios revela confiablemente su carácter y sus planes conforme él cuenta la historia de su gracia al rescatar pecadores para su gloria. Ya que es la palabra de Dios, la Biblia es la autoridad final en asuntos de conducta, cuestiones de la vida y los asuntos de la verdad. Vivimos juntos en una unión con Cristo como su iglesia. Dios está esparciendo por todo el mundo expresiones locales de esta iglesia. Nosotros celebramos nuestra diversidad cultural mientras que disfrutamos unidad con Cristo. Estas iglesias son un medio de gracia para este mundo tan necesitado que está muriendo.

Dios nos ha dado la tarea de dar a conocer las buenas noticias de Jesús a todos los que están sin Dios y sin esperanza. Nuestra vida en comunidad apunta hacia lo que Dios tiene planeado para su mundo futuro. Entonces, de palabra o de hecho, nosotros modelamos y ofrecemos reconciliación a los que están separados de Dios a causa de su rechazo voluntario hacia él. Nosotros imploramos a las personas a que se arrepientan de su rechazo hacia Dios y les pedimos que confíen en Cristo. Sin Cristo la gente se enfrenta al juicio de estar separados de Dios y de todo lo que es bueno para siempre. Es por gracia que nosotros vivimos presentemente como pecadores perdonados. Nosotros nunca podemos ganarnos el derecho de ser llamados hijos de Dios. Los que han recibido el regalo de la fe oirán el veredicto “sin culpa” que Dios proclamará refiriéndose a su gente en el día de juicio venidero. La fe nos permite vivir a la luz de ese veredicto ahora. Como nosotros hemos sido bienvenidos, perdonados y aceptados, nos convertimos en una comunidad que da la bienvenida, perdona y acepta a otros. Nosotros respondemos al evangelio con el bautismo, expresando así que ya formamos parte del pueblo de Dios. La cena del Señor es la comida que regularmente compartimos juntos para celebrar la obra de Cristo y para expresar que juntos continuamos siendo parte del pueblo de Dios. Nuestra vida compartida proclama la muerte del Señor hasta que el regrese a cumplir su invitación a su banquete eterno.

En resumen Kaleo se distingue por siete distintivas teológicas:

  1. La centralidad del evangelio de Cristo en toda la vida.
  2. La soberanía de Dios en la salvación de pecadores.
  3. La predicación expositiva de las Escrituras
  4. La presencia poderosa del Espíritu Santo para toda la vida y ministerio.
  5. La igualdad moral y espiritual, fundamental del hombre y la mujer, y a los hombres como responsables siervos-líderes en el hogar y la iglesia.
  6. La iglesia local como el principal medio que Dios escoge para establecer su reino en la tierra.
  7. La iglesia local no es un edificio físico o solo una reunión sino una comunidad llamada a vivir en la misión de Dios en las cosas diarias de la vida.